Purplewashing: Cuando el 8 de Marzo se Convierte en Marketing y No en Cambio Real

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, debería ser un momento de reflexión y acción, pero para muchas marcas se ha convertido en una fecha más del calendario comercial. Mensajes de empoderamiento, logos en tonos morados y descuentos “exclusivos para ellas” inundan las redes sociales. Pero, ¿cuántas de estas empresas realmente practican lo que predican? Aquí es donde entra el purplewashing, una estrategia de marketing que intenta hacer ver a una marca como feminista o inclusiva… sin que en realidad haga algo por la equidad de género.

¿Qué es el Purplewashing?

El término purplewashing es la versión feminista del greenwashing. Así como algunas empresas se pintan de “verdes” para parecer sustentables sin serlo, el purplewashing ocurre cuando una marca usa discursos feministas para su beneficio sin cambios reales en su estructura o políticas internas.

Un claro ejemplo: marcas que el 8M publican frases como “Mujeres imparables”, pero en su día a día pagan menos a sus empleadas, carecen de políticas de conciliación laboral o no incluyen mujeres en puestos directivos. Más allá de una campaña bonita, lo que realmente importa es la coherencia entre el discurso y la acción.

¿Cómo reconocer el Purplewashing?

Mensajes vacíos sin acciones concretas.
¿La empresa impulsa programas de liderazgo femenino? ¿Tiene políticas de igualdad salarial? Si no, es solo una fachada.


Campañas enfocadas en vender, no en generar impacto.
Si una marca usa el 8M para ofrecer descuentos en productos sin mencionar la lucha real, está instrumentalizando el movimiento.


Hipocresía corporativa.
Empresas que el 8M postean “Nos importan las mujeres” mientras despiden a embarazadas o ignoran denuncias de acoso.

Un caso común es el de marcas de moda que lanzan colecciones feministas con camisetas que dicen “Girl Power”, pero producen su ropa en fábricas donde las mujeres trabajan en condiciones precarias. O empresas tecnológicas que celebran el 8M con una publicación en redes, pero tienen una brecha salarial del 30%.

¿Qué pueden hacer las marcas en lugar de Purplewashing?

  • Revisar sus políticas internas y mejorar la equidad de género dentro de la empresa.

  • Contratar y promover mujeres en todos los niveles, no solo en marketing.

  • Apoyar organizaciones y causas feministas durante todo el año, no solo en marzo.

  • Ser transparentes sobre sus avances y desafíos en temas de equidad de género.

En un mundo donde las consumidoras son cada vez más críticas, el purplewashing no solo es una estrategia poco ética, sino también un riesgo reputacional. Las empresas que realmente quieren impactar deben hacer más que cambiar su logo a morado; deben demostrar con hechos su compromiso con la equidad.

¿Quieres que tu marca haga la diferencia sin caer en el purplewashing? En Waku Estudio, te ayudamos a construir estrategias de marketing con impacto real y alineadas con valores auténticos.

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